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Amor y compromiso

Jueves 12 de Agosto de 2021
A 22 años de la defensa de la Sede de Villa del Parque por parte de socios, socias e hinchas, aquella epopeya en épocas turbulentas merece el recuerdo y el respeto: así, con su gente, Racing fue construyendo un presente de prosperidad capaz de superar los obstáculos más complicados.
Amor y compromiso
"Defendimos del remate nuestra sede...". Hoy canción, aquella epopeya del 12 de agosto de 1999 se propuso una meta y se plasmó a fuerza de compromiso: la Sede Capital no pasaría a manos ajenas. A lo largo de todo el recorrido previo de ese 1999 la institución luchaba por seguir viva ante una situación económica que la había dejado complicada en extremo. Adentro de la cancha los jugadores demostraban un apoyo inusitado para la época y salían a los partidos con una pancarta que aludía tanto a la unidad como a la resistencia: "No hay cierre ni remate sin culpables". Afuera de los campos de juego el pueblo Racinguista se presentaba como el gran motor que sostenía al club en una época en la que la justicia ya se había expedido en contra de permitir que su existencia continuara. La lucha no era el escenario lógico. Pero la gente salió a luchar. En Avellaneda, en el Congreso, en todo el país. Y en Villa del Parque también.

Esa mañana de jueves no fue una más en el histórico edificio de Nogoyá 3061. Tampoco sería una jornada más en la historia de Racing Club desde ese punto en adelante. Porque ante la amenaza consumada por el juez que entendía en la quiebra institucional, un grupo de martilleros públicos junto a personal policial se dirigieron hacia la sede de Villa del Parque para hacer efectivo su remate. Pero la gente académica ya lo sabía. Muchos inclusive habían burlado algunos controles zonales para escabullirse desde la noche anterior en el lugar y comenzar a armar una barricada para impedir que la acción se llevara a cabo. Y en cuanto amaneció la voz se corrió de manera rápida y varios centenares de personas entre socios, socias y simpatizantes se agolparon sobre el frente al mismo tiempo que bloquearon las vías de entrada al lugar. La consigna era clara y las cadenas con las que muchas personas unieron sus cuerpos a la puerta principal bramaban una prédica que hoy, 22 años después es todo un simbolo: "La Sede es de su gente". La resistencia duró varias horas y tuvo momentos de muchísima tensión. Pero, al cabo, fue el triunfo que defendió el patrimonio histórico y social del club. Fue la victoria de la pasión sobre la razón. El 12 de agosto volvió a ganar el amor por Racing.

Como lo destacaron varias crónicas periodísticas del momento y posteriores a esa jornada, la acción tuvo su beneficio para la institución, ya que se logró mantener un edificio vital en la existencia del club como lo es la Sede Capital. "A partir de ese instante, la sede sufrió nuevas amenazas, aunque el edificio no cambió de dueños", aparece escrito en uno de los tantos libros que citan al suceso como algo que ya forma parte de nuestra historia reciente. Es por eso que hoy la institución apela a la memoria colectiva para no olvidar los hechos que han ayudado a construir nuestra identidad académica y para volver a colocar en un plano fundamental a sus socios, socias y simpatizantes, que demostraron una vez más en este presente signado por una pandemia extendida en tiempo y forma, que cuando hay que poner el cuerpo por Racing no hay obstáculo que lo impida.

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