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Efemérides

Ochoa, el talento hecho música en la cancha

Lunes 06 de Septiembre de 2021
Fue un futbolista tan genial que hasta el mismísmimo Carlos Gardel llegó a admirarlo. Apoyado en una gambeta indescifrable supo demostrar un talento que lo llevó a ser una de los apellidos claves dentro del andamiaje del legendario equipo multicampeón. Vistió la casaca académica entre 1917 y 1931 con un sello indeleble que lo convirtió por siempre en uno de nuestros grandes ídolos. Hoy se lo recuerda de nuevo con respeto y cariño eternos.
Ochoa, el talento hecho música en la cancha
Nunca está de más el recordar el siguiente detalle que no es para nada menor: Racing Club cuenta en su haber con 118 años de vida de una riquísima historia y un pasado repleto de gloria. Y como eso ya es sabido, es también irrefutable el hecho de que luego de tantas jornadas a lo largo del tiempo fueron construidas por una larga lista de galería de símbolos que forjaron la identidad del club, desataron el amor de multitudes y le entregaron a nuestra institución la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Nuestra historia no empezó ayer y merece ser contada, ya que es fundamental conocerla para saber quienes somos y hacia dónde vamos. Por eso, como homenaje respetuoso y también como saludo eterno, se recuerda a éstos ídolos en las fechas que ya les pertenecen. Gracias por llenarnos de gloria. Ayer, hoy y siempre. Simplemente gracias.

Todos hablaban de él: los hinchas, porque disfrutaban con su gambeta endiablada; y los rivales, porque no sabían cómo hacer para sacarle la pelota. Dueño de un talento infernal, Pedro Ochoa se sacaba adversarios de encima con la misma facilidad con la que tiraba paredes con el compañero más cercano. Siempre, por supuesto, con la pelota pegada a su botín derecho. Nacido el 22 de febrero de 1900, este entreala derecho brilló en el club entre 1917 y 1931. Durante esos años, se cansó de conseguir títulos con la camiseta celeste y blanca (1917, 1918, 1919, 1921 y 1925) y fue una pieza insustituible en el equipo que logró el primer heptacampeonato en la historia del fútbol argentino.

El Rey de la Gambeta, como se lo conocía en aquel entonces, debutó en Primera a los 16 años y, más allá de que le costó adaptarse, terminó ganándose un sitio en el once inicial que era reconocido en el plano local y en el internacional por su gran nivel. En el amateurismo, pese a no ser goleador, convirtió 91 tantos; y, en el profesionalismo, alcanzó a disputar 5 encuentros y a marcar 2 conquistas. Estratega creativo, referente del clásico estilo criollo, integró la Selección en varias oportunidades y fue parte del plantel que conquistó la Copa América de 1927. Su socio principal en todo ese período fue, sin lugar a dudas, Natalio Perinetti, con quien se entendió a la perfección por la banda derecha.
  
Entre todas las particulares que giran en torno a este mito popular, quizás la más importante sea el aprecio que Carlos Gardel le tenía. “Ser como Ochoíta, el crack de la afición”, escribió el símbolo máximo del tango en “Patadura”, una de sus obras más famosas. Aunque no queden registros fílmicos de sus actuaciones, no resulta difícil imaginarse lo bien que jugaba este señor que se peinaba con gomina hacia atrás y que se adueñó de la casaca número ocho. Por algo, el Zorzal Criollo, habiendo tantos futbolistas en la época, lo eligió para expresar su admiración. 

Un día como hoy, pero en 1947, Ochoa pasó a la eternidad en la ciudad bonaerense de Tandil. Racing, convencido en que defender la memoria es la mejor forma de recordar a las grandes personalidades que lo han construido como institución, lo rememora hoy una vez más con todos los honores que se merece, al igual que siempre. 

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