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Efemérides

Ohaco, el primer apellido que fue leyenda

Lunes 03 de Enero de 2022
De adolescente se puso la casaca del club de y no se la sacó más hasta consagrarse como uno de los mejores del fútbol argentino de la época. Su fútbol y goles lo erigieron como figura destacada en los equipos racinguistas que brillaron durante el amateurismo. Ganó una veintena de títulos en la institución y se consagró como máximo goleador de Primera durante cuatro años seguidos.
Ohaco, el primer apellido que fue leyenda
La afirmación resulta tan obvia como ineludible cuando se hace referencia hacia un pasado como el nuestro: Racing Club cuenta en su haber con 118 años de vida de una riquísima historia repleta de gloria. Y como eso ya es sabido, es también irrefutable el hecho de que luego de tantas jornadas a lo largo del tiempo fueron construidas por una larga lista de galería de símbolos que forjaron la identidad del club, desataron el amor de multitudes y le entregaron a nuestra institución la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Nuestra historia no empezó ayer y merece ser contada, ya que es fundamental conocer la historia para saber quienes somos y hacia dónde vamos. Por eso, como homenaje respetuoso y como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. Ayer, hoy y siempre.

Ganar, ganar y ganar. Una alegría detrás de otra. Alberto Ohaco, nacido bien cerca del Cilindro el 20 de mayo de 1889, se acostumbró desde chiquito a la grandeza y nunca dejó de levantar trofeos mientras duró su exitosa carrera como jugador. Talentoso como pocos, goleador como casi ninguno, crack de los que dejaron huella, se cansó de llevar a Racing a la gloria una y otra vez. Su nombre quedó grabado para siempre en la memoria de la institución porque su jerarquía fue fundamental para que el cuadro de Avellaneda se transformara en el mejor equipo del país durante la época amateur. 

Testigo de la fundación del club, comenzó a jugar con la casaca celeste y blanca a los 16 años. En 1906, ya formaba parte de la Tercera Liga en el Racing B y, de a poco, fue avanzando de etapas. Hizo goles en todos los campeonatos y eso lo puso en consideración de los entrenadores. Estuvo en el ascenso a la máxima categoría en 1910 y, a partir de ese momento, pasó a ser un indiscutido. En total, logró 20 títulos oficiales: ocho torneos de Primera División (1913, 1914, 1915, 1916, 1917, 1918, 1919 y 1921), cuatro copas de Honor Municipalidad de Buenos Aires (1912, 1913, 1915 y 1917), cinco copas Dr. Carlos Ibarguren (1913, 1914, 1916, 1917 y 1918), una copa de Honor Cousenier (1913) y dos copas Dr. Ricardo Aldao (1917 y 1918). 

Como si estos pergaminos fueran poco, Ohaco fue el máximo goleador del fútbol argentino en 1912, en 1913, en 1914 y en 1915. Los registros históricos sostienen que convirtió 244 tantos para la Academia. Su impactante rendimiento lo llevó a la Selección y con el conjunto nacional salió subcampeón de los Campeonatos Sudamericanos de 1916 y de 1917. Al ser una gran referencia de este deporte en el país, recibió más de un centenar de distinciones que pusieron de manifiesto su importancia en el desarrollo del fútbol durante las primeras décadas del siglo XX. 

El 3 de enero de 1950, a los 60 años, Ohaco falleció dejando una profunda tristeza en el pueblo académico. En este día tan especial se lo recuerda de nuevo desde la institución para honrar una vez más su leyenda deportiva y para seguir construyendo un Racing con memoria activa. 

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