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Efemérides

Méndez, gambeteador y tricampeón

Miércoles 22 de Junio de 2022
Más de un centenar de partidos en el club, tres títulos consecutivos y magia pura mostrada con la pelota fueron motivos para transformarlo en una de las grandes figuras de nuestra historia. Con sello porteño y estampa de crack, tuvo un lugar preponderante en Racing. Hoy se lo recuerda con el afecto y el respeto reservados sólo para aquellos que se han ganado el lugar de ídolos.
Méndez, gambeteador y tricampeón
Primera verdad que está clara: la historia no empezó ayer. Segunda verdad indiscutible: la historia merece ser contada. Tercera verdad irrefutable: es fundamental conocer la historia para saber quién es uno y hacia dónde va uno. Racing, con 119 años de vida, con un pasado repleto de gloria, tuvo a lo largo de tantos años símbolos que forjaron la identidad del club, que desataron el amor de multitudes y que le entregaron la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Por eso, como homenaje respetuoso, como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias.

Y una gambeta y un amague y un lujo y una genialidad. Todo para que el rival quedara en ridículo, todo para que los compañeros sonrieran por el asombro, todo para que los hinchas se cansaran de aplaudir. Verlo en acción era apreciar la esencia del fútbol nuestro en su máxima expresión. Esa, salida de los potreros de barrio que se apoyaba con simpleza en la magia y en la habilidad por igual para dibujar al mundo entero adentro ​​​de una baldosa. Y él tenía una galería de recursos propios para engalanar a cualquiera. Lo tenía todo. Así de simple y así de bien jugaba al fútbol Norberto Doroteo Méndez, una joya con la pelota en los pies que llegó a Racing en 1948, proveniente de Huracán, junto a Juan Carlos Salvini y a Llamil Simes, para devolver al club a los primeros planos de la competencia. Y tan bien le fue que salió campeón de manera consecutiva en 1949, en 1950 y en 1951. 

Tucho, apodo con el que se lo conocía en el ambiente del fútbol, había nacido en el barrio porteño de Pompeya el 5 de enero de 1923. Se había criado con una dosis de arrabal, con la facha del galán y con el tango en los oídos. Debutó en Primera en el cuadro de Parque Patricios y su gran nivel hizo que la Academia depositara los ojos en él. Se quedó en Avellaneda hasta 1954 y, en total, disputó 128 partidos oficiales y convirtió 47 goles. Pasó también por Tigre y cerró su magnífica carrera en Huracán.

Con la Selección, ganó los Campeonatos Sudamericanos de 1945, de 1946 y de 1947. Es, junto al brasilero Zizinho, el máximo goleador histórico de ese torneo con 17 conquistas. Las lesiones le jugaron una mala pasada y debió abandonar al fútbol cuando todavía tenía cosas para dar. "Huracán fue mi novia; Racing, mi mujer; y la Selección, mi amante", dijo alguna vez en una entrevista. En los tres lados se lo recuerda con gran cariño por las alegrías que generó con tanto talento.

Méndez falleció el 22 de junio de 1998 a los 75 años. Y en esta fecha tan especial en la que se cumple un nuevo aniversario de su partida física, Racing le rinde nuevamente a su figura el homenaje que se merece y que se condice con las alegrías que se encargó de generar adentro de una cancha de fútbol. Es que él fue un ídolo académico. Y a los ídolos, a los grandes ídolos, siempre hay que decirles gracias. Por eso y para siempre, gracias eternas querido Tucho.

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